|
||
| Volar con los Gorriones |
| Noticias - Recitales | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Todo comenzaría unos días atrás, en un bar platense: el Ayuntamiento. Allí, bajo la lluvia del viernes 23 de octubre de 2009, y frente a una muchedumbre de afortunados, Peligrosos Gorriones, reunidos en el escenario, tocaban seis temas, diez años después de su adiós. La respuesta a los envidiosos rezos porteños no se haría esperar: se sabía que la misma fecha, calcada, se repetiría en el boliche Niceto, en las calles de Palermo. Bajo el nombre “Peligro!! Gorriones sueltos!!!”, la propuesta de ver a Bazaar (banda actual de Martín “Cuervo” Karakachoff, ex tecladista de los Gorriones), Pájaros (de Rodrigo Velázquez, su ex baterista), Miles (de Guillermo Coda, su ex guitarrista) y a Francisco Bochatón (su ex bajista y líder, quien inició una carrera solista tras la separación de la banda) seducía a cuanto rockero nostálgico de los noventas se enterara, con esa promesa nunca explícita del puñado de temas de los Gorriones, al final de la maratón. ![]() Así arrancó el jueves 29, con una amenaza de tormenta igual a la del viernes platense. A las 21, entre el calor adentro y los rayos gigantes afuera, Niceto fue poblándose de a poco. Y con una celeridad digna de la ansiedad de los presentes, se sucedieron los temas, uno tras otro, una banda tras otra. Parecía que ni ellos podían esperar al punto alto de la noche. Para los últimos acordes de Bochatón, la inquietud de la gente se podía tocar con las manos, podía escucharse el palpitar acelerado de las almas reunidas por esos cuatro (ahora) señores. A modo de catarsis, de desahogo de la impaciencia, el cantito se hizo eco en todo Niceto: “Pan y vino, pan y vino, pan y vino, pan y vino… el que no grita Gorriones, ¿para qué carajo vino?”. Enseguida, el telón negro se descorrió con los primeros acordes de Escafandra. De un lado de la valla, cuatro ex Gorriones hacían creer que esos diez años nunca habían pasado. Del otro lado, la fascinación, la euforia, el éxtasis de ver –una vez más, o por primera vez– a esa banda de culto, se transmitían en los aullidos, en el pogo, en el cantar a los gritos “Escafandra y me visto profundo en el mar sin presión…”. ![]() Ya no importaba el calor, ni la transpiración del de al lado (ni mucho menos la propia). La falta de aire se compensaba con la adrenalina psicópata de Manicomio Gris; los golpes propinados por algún surfer rockero, con la enérgica La Mordida. El contraste de imágenes putrefactas y el estribillo optimista de Siempre Acampa aumentó los niveles de excitación. Con Un Ardiente Beso, el pogo se volvió a la vez imposible y físicamente necesario. Por Tres Monedas fue la forma de apaciguar la noche –y el momento en que el ego porteño creció: no tocaron ese tema en La Plata –. Y tras la salida, que nadie creyó final, los Gorriones volvieron corriendo para que Niceto implote de la mano del clásico bizarro El Bicho Reactor. ![]() El final de la canción, la escueta pero agradecida despedida de Francisco, la música ambiental y el telón cerrándose de nuevo, fueron las señales de que el sueño, la fiesta inolvidable, había terminado. “Creo que todos sentimos algo”, había concluido Francisco, y nadie pudo contradecirlo. Y así, entre agotados y aturdidos, entre incrédulos y extasiados, sin pedir más, todos salimos despacio, repitiendo una y otra vez que algo increíble nos había pasado. Profundamente agradecidos de esa media hora de vuelo con cuatro Gorriones sueltos.
Frida Stecher
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||










































